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Can Jeroni une a 'Portmany' y Calbet

El centro cultural de Sant Josep reúne obras de los dos artistas en la segunda muestra de la Colección Ramón Medina
15-05-2019 22:32
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Uno de los dibujos a tinta de 'Portmany' que se exponen. PORTMANY

Uno de los dibujos a tinta de 'Portmany' que se exponen. PORTMANY

La obra de dos de los artistas más importantes del siglo XX en Ibiza, Antoni Marí Ribas, Portmany, y Vicent Calbet, se unirá este viernes en una exposición conjunta en Can Jeroni, que es la segunda que Sant Josep dedica a la Colección Ramón Medina. La muestra se inaugurará a las 19.30 horas y permanecerá abierta hasta el próximo 23 de junio, de martes a domingo de 10.30 a 13.30 y de jueves a sábado de 18.30 a 21 horas.

El agosto pasado, Can Jeroni acogió la primera exposición de esta colección. «Se ofreció una visión amplia de los numerosos artistas que interesaban a Medina. Estuvieron representados, entre otros, Ferrer Guasch, Narciso Puget (padre e hijo), Laureà Barrau, Anglada-Camarasa, Agudo-Clará, Valdemar Boberman, Chico Prats, Sarah Nechamkin y Pep Marí, además del mismo Calbet y Portmany. Ambos formaron en los años sesenta el Grupo Puget, junto con Ferrer Guasch y Pomar», señalaron desde el Consistorio a través de una nota. En esta segunda muestra se presentan piezas de estos dos artistas, cuya obra es la más abundante en la colección y a los que Ramon Medina tenía un gran aprecio.

'Portmany'


Antoni Marí Ribas, Portmany (1906-1974), nació en Vila aunque sus padres procedían de Sant Antoni, lo cual le proporcionó un sobrenombre que lo acompañaría toda la vida. Se dedicó a las antigüedades y fue discípulo de Narcís Puget Viñas, con el que le unió una gran amistad. Sus viajes a Barcelona y Madrid, donde descubrió lo Museo del Prado, encendieron más su pasión por la pintura. De joven, cuando todavía pintaba en color, ya participó en múltiples exposiciones colectivas y ganó algunos premios, aunque su primera gran muestra tuvo lugar en 1933, en la Sociedad Ebusus.

Gracias al Marqués de Lozoya, entonces director general de Bellas Artes y gran admirador de su obra, fue nombrado guarda de la necrópolis de Puig des Molins, lo que resolvió sus problemas económicos. Destacó sobre todo por su carácter bohemio y sus dibujos, que realizaba en papel, con un trozo de caña que él mismo afilaba y tinta china. Andaba por Vila con su carpeta y se instalaba en cualquier parte, especialmente en el Rastrillo, los alrededores del Mercat Vell y el puerto, donde capturaba escenas cotidianas de Ibiza.

Con los años, vendrían innumerables muestras fuera de la isla, en galerías y museos de Madrid, Barcelona, Ginebra, Londres, Berlín€ Hoy es uno de los pintores ibicencos del siglo pasado más admirados.

Vicent Calbet


Vicent Calbet (Ibiza 1938-Fukuoka, Japón 1994) era hijo de un barbero y pariente lejano del propio Portmany. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Ibiza desde 1951 a 1958 y fue alumno destacado de Agudo-Clará. En 1959 ingresó al Escuela de Bellas Artes de San Carlos (Valencia), donde descubrió la pintura gótica, de la que le fascinó el misticismo.

Al volver a la isla, se estableció en Dalt Vila y empezó a exponer en la galería El Corsario. Obtuvo la tercera medalla nacional en la II Exposición de Arte Joven realizada a Madrid. En los 60 viajó por Europa y recibió diferentes premios en varios países, al mismo tiempo que entró en contacto con otras corrientes, como el pop art y los expresionistas alemanes.

En 1965 realizó su primera exposición en la galería de Ivan Spence y desde entonces su presencia fue habitual en muestras por toda Europa. En 1966 ganó el primer premio de pintura de la Bienal de Ibiza, aunque en 1969 empezó a sufrir una grave depresión, que se hizo patente en su obra. En 1971 obtuvo también el primer premio de la I Exposición Internacional de Pintura de Ibiza y, a partir de aquí, cuando ya dominaba la figuración, se adentró en la abstracción. Durante aquellos años se relacionó con otros artistas establecidos en la isla, como Micus, Broner o Dmitrenko, entre otros muchos. En los ochenta ya era considerado como el gran renovador de la pintura ibicenca y sus cuadros eran adquiridos por importantes coleccionistas y algunos museos.

Ramón Medina nació en Ibiza el 1928 y murió en 2004. Pasó la mayor parte de su vida laboral trabajando como administrativo en la destilería Marí Mayans. Con su sueldo y la venta de algunas propiedades familiares alimentó una pasión por el arte que le permitió reunir más de 300 obras de pintores establecidos a la isla.

Adquirió su primer cuadro en 1953, un óleo de Antoni Pomar y a partir de aquí siguió coleccionando y haciéndose amigo de muchos pintores. «Que Medina visitara una exposición y adquiriera un cuadro se consideraba un honor, motivo por el cual le daban muchas facilitadas de pago. Fue así como pudo reunir una colección que, contemplada junta, resulta prodigiosa», señalaron ayer desde el Ayuntamiento.

Cuando Ramón murió en 2004, su hermana Carmen buscó quien catalogara toda la obra que se acumulaba en la vivienda de la Vía Púnica. Aunque en vida había obsequiado a amigos y familiares con numerosos cuadros de su colección, todavía conservaba más de 300, muchos de ellos muy importantes.

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