Viernes, 4 Diciembre 2020

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Entrevista

Jordi Gómez: «Busco provocar sensaciones»

«El fotógrafo se vuelve muy fan de la belleza, sin querer, y termina siendo adicto a la belleza en sentido metafórico», afirma Gómez
02-09-2015 03:30
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Jordi Gómez posa con el libro y su hija Georgina. J.G.

Jordi Gómez posa con el libro y su hija Georgina. J.G.

-¿El nombre del libro, 'Sexycologic,' lo dice todo o es solo una referencia del contenido?
-La persona que sabe leer entre líneas puede ver que es un nombre diferente y que marca una personalidad y dice mucho, al mismo tiempo. El término 'Sexycologic' es un neologismo que describe muy bien mi estilo de fotografía, mi visión del arte y mi estilo fotográfico. Cuando le gente ve mi fotografía puede identificarla porque es pop-art, erótica y fashion y este término define muy bien lo que quiero expresar, situaciones muy provocadoras, mujeres bellas y gente muy guapa.

-¿Por qué hay tantas mujeres en su fotografía?
-El setenta por ciento de las imágenes de 'Sexycologic' son mujeres, aunque hay un espacio para el hombre porque tiene que haber para todos los gustos y plantea muy bien mi estilo, sexy, provocador, nunca indiferente, con escenas muy vibrantes y ante todo muestran una forma de ver la vida.

-¿Donde está para usted el límite de lo sexy, erótico o exótico?
-El libro, en este caso, es ante todo sexy, es una recopilación de obras de una década con mis primeros trabajos en Miami, en 2006-07 donde ya fotografiaba modelos de curvas imposibles, hasta hoy. Ha habido algunos paréntesis con la colección de geishas y del toreo, pero donde realmente puedo sacar toda mi fantasía y potencial como fotógrafo es en las producciones donde manejamos grupos de gente muy grandes, como la fotografía de la última cena donde hay hasta doce modelos. Para ello hace falta tener detrás un equipo humano de estilistas, peluqueros, maquilladoras y luces y demás.

-¿Le gustan más las grandes producciones que la fotografía convencional?
-Es un trabajo muy complejo, porque hay que idear las escenas, controlarlas, buscar localizaciones en París, Praga, Budapest, Miami o donde se adapte a lo que buscamos. Es una labor de equipo, compleja y grande a la vez, pero el resultado final merece la pena, porque cuando veo mis fotos colgadas en una exposición, en casas, locales o ahora en el libro me da una gran satisfacción. El solo hecho que la gente muestre interés en mi obra, las compre y me pidan cosas es ya emocionante. Es algo que va más allá del puro negocio.

-Se va muy lejos a fotografiar cuándo lo tiene todo en Ibiza...
-Hago mucho trabajo en Ibiza, aquí está mi base desde hace quince años. Parte del libro son fotos hechas con escenas, paisajes, calas, campo y los contrastes de la naturaleza de la isla, lo cual es un contrapunto a los palacetes del Este o cosas más industriales que puedo hacer en Miami u otras ciudades europeas. En Ibiza he utilizado los recursos naturales con imágenes de Santa Gertrudis o Punta Galera en primavera, cuando no hay nadie y puedo fotografiar a las chicas ligeras de ropa, lejos de miradas obscenas. La mitad del libro está fotografiado en Ibiza

-¿Qué idea tiene usted de la fotografía en particular?
-Mi idea de la fotografía es sobre todo transmitir cosas. Todos los fotógrafos y artistas visuales expresamos una forma de ser a través de nuestras imágenes. He aprendido en mi vida que el arte es muy relativo y lo que una imagen le puede sugerir a una persona no es lo mismo que lo que percibe otra. Mi fotografía es muy directa, la gente ve de inmediato una explosión de color, escenas, vestuarios, mujeres guapísimas, por eso viajo mucho al Este de Europa en busca de modelos diferentes y muy especiales y al mismo tiempo busco el exotismo de Miami.

-Pero a usted le encanta provocar... con las imágenes.
-Trato de provocar, no solo de forma sexual, sino provocar sensaciones de ironía, sexappeal, diversión, mensaje social y también de provocación sexual dura y pura en un momento determinado. La provocación es una palabra muy amplia siempre que tengas la sutileza adecuada para no caer en la vulgaridad. Es muy fácil traspasar la línea donde la seducción y lo sexy se vuelve vulgar. Hay que tener mucho cuidado y conocer el punto.

-Usted ha cambiado su técnica a medida que avanzaba en una dirección. ¿Se lo ha marcado la tecnología o su búsqueda artística?
-Es una evolución natural, soy una persona que intento innovar y hacer cosas diferentes constantemente. Me gusta estar en constante movimiento y me exijo mucho a mí mismo para no caer en la rutina. El hecho de viajar es muy bueno porque aporta visiones y sensaciones diferentes. He tenido la valentía y la gran suerte de poder viajar desde joven y hacer lo que me ha apetecido y he sido capaz de unir la visión de viajar con la fotografía y he evolucionada con la madurez, la técnica, el mensaje que quieres transmitir y la visión que te da el mercado. Aun siendo joven acumulo una experiencia interesante de cómo es el mercado, tengo cierta picardía, siempre intento innovar en cuanto a materiales, técnicas de impresión, soportes y demás.

-¿En qué mercado compra la imaginación?
-Me gusta todo lo nuevo, como la etiqueta que hemos hecho para el vino 'Sexycologic' y la búsqueda de algo diferente. Soy una persona que afortunadamente tengo mucha imaginación y me gusta autoexigirme y buscar nuevos horizontes. Con la experiencia y madurez se aprende también a saber viajar, saber entender, entenderte a ti mismo y conocer lo que te transmite tu obra.

-¿Eso?
-Un fotógrafo está muy expuesto a la crítica y la exigencia de exigirte a ti mismo y exponer creaciones y obras nuevas cada año supone un desafío constante. Hay que provechar el 'regalo' o el talento que tengo para hacer cosas nuevas.

-¿Tiene miedo a encasillarse o a la rutina?
-Intento huir del encasillamiento, no me gusta esa palabra, aunque me gusta que me relacionen con algo. Quizá es por mi conducta rebelde. Cuando fui a Japón estaba cansado de hacer fotografía de moda, chicas guapas y demás, lo cual termina cansando como todo al final, buscaba un respiro de la provocación, la sensualidad y la moda. Japón fue un antes y un después para mí, que marcó mi trayectoria y tuvo continuidad con la colección de los toros. Me ha servido para hacer otras cosas con otro enfoque. La fotografía es un sujeto tan amplio que no se contenta con nada.

-¿Cuál es su sello artístico?
-Creo que 'Sexycologic'. Lo que más me complace es que la gente vea una obra y la identifique con Jordi Gómez, que sepa quién está detrás y que asocie un estilo fotográfico a mi carrera. El sello de Jordi está ligado a las ganas de vivir, la energía, la fuerza, con algo sexy.

-¿Sería capaz de fotografiar a chicas feas?
-Por supuesto, ¿vestidas o con poca ropa? Dicen que las mujeres menos agraciadas se esfuerzan más en hacer ciertas cosas. Sería capaz de hacerlo sin duda pero al final un fotógrafo se vuelve muy fan de la belleza y no solo humana. Quieres plasmar tu trabajo en los mejores lugares, hoteles, palacios del mundo, las mejores fiestas, la silla más bonita... y terminas siendo adicto a la belleza en el sentido metafórico. Esa belleza va unida a tu trabajo.

-¿Cuándo sale a la venta su libro?
-Ya está en mi web de Internet y en breve en librerías y diferentes puntos especiales de la isla relacionadas con... 'Sexycologic'.

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