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Adlib 2011 | Desfile

La pasarela vuelve al blanco

La mayoría de los diseñadores de Adlib reduce el color a la mínima expresión en sus colecciones
22-09-2011 01:38
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Toni Bonet y Elisabeth Reyes saludan al final del desfile. JUAN A. RIERA

Toni Bonet y Elisabeth Reyes saludan al final del desfile. JUAN A. RIERA

Adlib 2011 comienza como un susto. Sin esperarlo. Las niñas de De los Ángeles aparecen por la pasarela con sus vestidos de lentejuelas apenas unos minutos después de que los famosos (únicamente los actores Manu Fullola y Fernando Andina;, de Laura Pamplona; ni rastro) ocupen sus asientos en primera fila tras someterse a un descafeinado photocall (hasta el presidente del Consell, Vicent Serra, posó con el periodista Jesús Mariñas) en la entrada del agroturismo Ca Na Xica, en Sant Miquel. Buena parte del público tarda unos segundos en entender que las niñas con globos que desfilan por el borde la piscina acaban de inaugurar la pasarela Adlib 2011, recién desplastificada y, a excepción de unas inconvenientes pisadas, de un blanco total. El color protagonista de la 39 edición de Adlib.

La debutante Isabel Castellar es la primera en dejar claro este regreso a los orígenes con sus creaciones blancas y doradas. Largos vestidos con volantes en el bajo, chalecos con pololos y una vaporosa túnica a la que la modelo Laura Sánchez parece poner alas al caminar sobre la pasarela. La aparición de los tejanos de Tanit Jeans Ibiza sorprende a algunos de los asistentes que, por un momento, piensan que lo que en realidad se presenta son los tops blancos de Luis Ferrer que acompañan algunos de los pantalones y faldas de denim. Manu Fullola canta y sigue el ritmo de la música mientras la modelo ibicenca Ana Vide muestra una de las seis propuestas de Hippy Chick Ibiza: vestidos, pantalones y tops con estampados y bordados que evocan paraísos lejanos y que preceden a los diseños de los alumnos de la Escola d'Arts de Ibiza. Su director, Miguel Martínez, observa entre el público túnicas que dejan poco a la imaginación, creaciones vintage con largas espaldas descubiertas y vestidos con casi medio centenar de metros de encaje.

Cubiertas con un albornoz las nueve nadadoras del Club Natació Ibiza aguardan el momento de lanzarse a la piscina vestidas con bañadores rosa fluor de Piluca Bayarri, que juega con el blanco y algunos toques azules en su colección. Las niñas se llevan el primer gran aplauso de la noche al acabar su exhibición. También el segundo cuando, tiritando de frío, salen de la piscina.

El conseller de Industria, Vicent Roig, sentado junto a Mariñas, aplaude a todos y cada uno de los diseñadores. Marta Raffo inaugura la dominación absoluta del blanco. Al son de 'Bambola' las modelos lucen volantes en el pecho, puntillas que caen sobre los hombros, encajes que dejan ver más de lo que esconden y mangas de mariposa. El rojo rompe la monocromía de los diseños de Ibimoda (vestidos largos que combinan diferentes tejidos y texturas, shorts de puntillas, escotes con flores en relieve) que desfilan con las joyas de Marmade, que reinterpretan las joyas payesas. El enorme caracol de plata que, colgado del cuello, baila sobre el cuerpo de Laura Sánchez concentra todas las miradas. Ni las tiras que cierran los vestidos de Dira Ibiza imitando un corsé ni la sensual voz de Marilyn consiguen que las modelos cambien sus andares sobre la pasarela, que retrocede en el tiempo con las delicadas creaciones de Juanita Díaz (la única que opta por dejar que las maniquíes se quiten los altísimos tacones y desfilen descalzas): Capas vaporosas, cierres con ristras de botones, aplicaciones en forma de rombos y una espectacular chaqueta de ganchillo que seduce a muchas de las espectadoras, que no pueden dejar de reír al descubrir la travesura de Zarabanda. Una de las prendas del diseñador (el único en hacer hombre) la luce la también diseñadora Maru García, de 71 años, que desfila contentísima con una minitúnica con bolsillos.

Laura Sánchez, espectacular con un vestido de Luis Ferrer, en cuyas creaciones la tela es apenas la excusa para unir tiras de encaje de bolillos, recoge aplausos y silbidos cuando sus piernas se asoman entre las telas. El mismo efecto causa Elisabeth Reyes con el modelo que cierra la impresionante salida de Toni Bonet: una novia ibicenca con amplísima falda calada, larga cola, espalda descubierta y una emprendada de oro. Además de los girasoles en las novias de Bonet destacan las joyas de Elisa Pomar, que llenan manos, brazos, cabezas, cuellos y espaldas de cruces, clauers y joies con la estampa de Tanit y Buda. Los aplausos arrecian, pero aún hay más. Las novias de Ruben Perlotti asoman entre bambalinas. Brillantes y geométricas. Pero pocos las ven. En ese momento, sobre la pasarela solo parece haber una modelo: Laura Sánchez, vestida completamente de rojo, que tiene hipnotizados a los asistentes. La modelo sonríe con ganas minutos más tarde, después de la corta actuación (la prueba de sonido duró más) de la Ibiza Jazz Big Band con Ainhoa Cantalapiedra, cuando los diseñadores, ya relajados, pasean por la pasarela cogiendo de la cintura a sus maniquíes.

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