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'Loving Vincent': Una obra de arte

Es la primera experiencia de este tipo que se ha llevado a efecto y sus resultados pueden calificarse de espectaculares
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Imagen de la película. YOUTUBE

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Un experimento sumamente original y de una inusitada coherencia estética que efectúa una curiosa combinación de pintura y de cine creado por la cineasta polaca Dorota Kobiela con la colaboración del realizador y guionista británico Hugh Welchman, que ha sido nominado al Globo de Oro y al BAFTA al mejor largometraje de animación y que ganó, entre infinidad de otros galardones, el premio del público en el Festival de Annecy.

La película se rodó primero con actores reales para para después someterse a un proceso de animación digital que necesitó de 65.000 fotogramas pintados al óleo por pintores de diversas nacionalidades en estudios de Polonia y Grecia. Es la primera experiencia de este tipo que se ha llevado a efecto y sus resultados pueden calificarse de espectaculares.

Loving Vincent es solo el segundo largometraje de Dorota Kobiela, que dirigió en 2011 The flying machine y es fruto de su absoluto control de todos los pasos a la hora de hacer frente al cine animado con soporte digital.

Su mayor mérito es, sobre todo, la decisión de valerse de los cuadros de Van Gogh para sacar a la luz con enorme precisión los problemas psicológicos del gran maestro holandés. Un objetivo que requirió antes y durante el rodaje con los actores que el equipo de diseño de los cuadros estuviera un año intentando imaginarse los 94 cuadros con un aspecto muy cercano al original y otros 31 con una representación parcial de algunas de las pinturas.

La cinta se vale del color y del blanco y negro, en función de la vinculación más o menos estrecha al protagonista y su obra. Con tales materiales y método se da forma a una película que, por otra parte, trata de penetrar en el misterio de la muerte de Van Gogh, cuya versión oficial es la de que se suicidó disparándose un tiro en el estómago.

Nos situamos en el París de 1891 y seguimos los pasos de Armand Roulin, que ha sido convocado por su padre, el cartero Joseph, para que entregue una carta a Theo Van Gogh, el hermano del fallecido pintor, descubriendo también que murió apenas unas semanas después de Vincent.

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