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Medio ambiente

«Los cachalotes tienen su propia cultura»

11-01-2018 22:52
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Un cachalote en la superficie del litoral balear. TXEMA BROTONS

Un cachalote en la superficie del litoral balear. TXEMA BROTONS

Hay unos 400 cachalotes ( Physeter macrocephalus) surcando las aguas y descendiendo a los abismos de la cuenca occidental del Mediterráneo, entre Gibraltar y Sicilia. Son muy especiales, tanto que, según el biólogo y presidente de Tursiops, Txema Brotons, «tienen su propia cultura», diferente a la de sus congéneres que navegan por el Atlántico y a la de los que se encuentran en la cuenca oriental del Mediterráneo, más allá del estrecho de Mesina. Brotons hablará de esa peculiaridad y del peligro que corren, en una conferencia que impartirá esta tarde en Es Nàutic y que ha sido organizada por las Reservas Naturales de es Vedrà, es Vedranell y los islotes de Ponent.

¿A qué se refiere el biólogo con cultura, a algo parecido a la humana? Más o menos: «Como animales culturales que son, poseen una diferenciación del lenguaje, que se transmite entre individuos». Es decir, los sonidos que emiten para comunicarse entre ellos en el Mediterráneo son diferentes a los de sus primos atlánticos. «Su conservación no sólo implica la del animal en sí, sino también esos aspectos culturales», subraya Brotons, que pone «un ejemplo un poco bestia» para ilustrar lo que sucedería si esa colonia se extinguiera: «Si desaparecieran todos los ibicencos, no le pasaría nada a la raza humana. La isla se volvería a colonizar enseguida por otros hombres. Pero se perdería la cultura ibicenca. Si murieran los 400 cachalotes del Mediterráneo occidental, probablemente, al cabo de unos años, esta cuenca volvería a ser colonizada por cachalotes procedentes del Atlántico, pero ya no serían mediterráneos. Se habría perdido su cultura y lenguaje».

Además del lenguaje, el biólogo remarca otros aspectos de la peculiar cultura de esos cetáceos: «Por ejemplo, las técnicas de pesca en aguas mediterráneas son distintas a las atlánticas o a las del Pacífico. En nuestro mar, por cuestiones de productividad, no tienen la misma facilidad para encontrar comida. En el Atlántico y en el Pacífico, los machos son solitarios y las hembras forman, junto a las crías, grupos sociales. En el Mediterráneo no es lo mismo: aquí se pueden encontrar hembras solitarias».

Anoxia fatal


Entre los mayores peligros a los que se enfrentan estos colosales animales se encuentran «las colisiones con embarcaciones y la contaminación acústica, además del agotamiento de los recursos». El Mediterráneo está «muy densamente poblado por líneas marítimas, por lo que corren el riesgo de ser embestidos». Entre otras razones, por cuestiones fisiológicas: «Son animales de buceo profundo que, cuando salen a la superficie, pasan una serie de minutos en estado cerebral muy bajo, debido a que han pasado mucho tiempo bajo el agua. Ascienden con una anoxia [falta de oxígeno] importante. El cerebro queda prácticamente desconectado hasta que el animal se recupera». Por eso, «cuando llega un barco, al cachalote le cuesta mucho reaccionar. Además, por una cuestión acústica, le cuesta encontrar la dirección correcta para huir del buque». De ahí la importancia de crear un corredor de cetáceos.
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